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  • En este mismo sentido Maryluz Vallejo M afirma que

    2019-06-18

    En este mismo sentido, Maryluz Vallejo M. afirma que: Es decir, el medio de comunicación sí ostentaba una postura política, la diferencia con los otros estaba en que dicha postura lograba congregar Isochlorogenic acid C los partidarios de posiciones políticas contrarias y, en lugar de ser objeto de exposición o polémica, estaba implícita. Coincidimos con la profesora Vallejo Mejía en que esta revista presenta, junto a los otros medios relacionados, una disposición, un contenido y, sobre todo, una postura ideológica implícita pero que es susceptible de ser explicitada no sólo por los temas tratados, sino por su ordenamiento y, en uso de las nuevas tecnologías, la constitución de un imaginario respaldado a través de las ilustraciones que en cada número lo acompañaban. Este último procedimiento había sido iniciado por la revista El Mosaico, la cual por mediación de la Comisión Coreográfica al frente de Agustín Codazzi publicó una iconografía dirigida a construir un imaginario nacional. Desde esta perspectiva, es evidente que Papel Periódico Ilustrado era nuñista o en el mejor de los casos patriota regeneracionista. Esto explica la creación de una iconografía nacional en la que entraban tanto héroes o personajes liberales o conservadores que, de una u otra forma, habían aportado a la constitución de un imaginario nacional. En cuanto a los otros dos medios mencionados, El Telegrama y El Correo Nacional, si bien hicieron grandes aportes en lo relacionado con el lenguaje periodístico, la diagramación del medio e, incluso, en el caso del primero, la primera publicación semanal (los domingos) eminentemente literaria, tampoco les fue posible ocultar la filiación política de sus dueños y directores.
    La crítica literaria como espacio público de formación de la opinión pública Lo dicho hasta el momento aspira a constituirse en un breve resumen de la concepción del origen de la “opinión pública” por parte de Habermas. Sin embargo, se le ha criticado a este autor el que atribuya su origen exclusivo al dominio burgués-capitalista. Por otro lado, se le debate la caracterización en términos de igualitarismo, crítica y racionalidad. En oposición a esto, el historiador estadounidense Robert Darnton postula que el origen de la opinión pública fue el rumor, en torno a las actividades de Versalles en París, siendo la oralidad la fuente de información privilegiada, esto al menos en la imagen racional del discurso público del periodismo francés del siglo xviii. Esta afirmación surge del hecho de que para el teórico, la prensa francesa prerrevolucionaria no era, en palabras de vincent Price: “[…] de una filosofía liberal imparcial, sino bastante sensacionalista y de un criticismo moral orientado hacia las celebridades que abordaba temas de depravación sexual y corrupción”. Por otra parte, de acuerdo con Price, en opinión de algunos historiadores, los intelectuales de la Ilustración estaban muy lejos de ser igualitarios incondicionales. En esencia se mostraban cautelosos con la libertad extrema de los ingleses y “[…] el problema de cómo adivinar la opinión pública a Pseudogenes partir de una masa contradictoria de opiniones individuales era el dilema central de la filosofía política liberal”. El concepto de opinión pública que fue generalmente aceptado hasta inicios del siglo xx, la consideraba como la trascendencia de la opinión individual y reflejo de un bien común abstracto, más allá de un compromiso de intereses individuales. En términos generales, Vincent Price se refiere a la historiadora francesa Mona Ozouf, quien “[…] sugiere que la opinión pública fue, con frecuencia, implícitamente equiparada por los franceses con la opinión de los ‘hombres de letras’, refiriéndose a su papel (en gran parte autoconcedido) de árbitros de los asuntos sociales y políticos”. Sin posibilidad de establecer un consenso en torno al concepto y el origen de la opinión pública por parte de los historiadores y teóricos, lo fundamental vendría a estar determinado, en el caso de América Latina y Colombia, por los teóricos más leídos y a partir de los cuales se inspiraron muchas de las instituciones republicanas. En este sentido, es evidente la importancia de Jeremías Bentham y, un poco menos de John Stuart Mill, por quienes la libertad de prensa era fervientemente apoyada. A partir de estos autores, sobre todo el primero, la prensa era de gran importancia y llegó a llamarla “el tribunal de la opinión pública”. Del conjunto de las concepciones más comunes de opinión pública se debe resaltar el de “presión social” que regula todas las actividades del gobierno, como salvaguarda contra el abuso del poder. Esto se acerca a la definición contemporánea del papel de los medios de comunicación como vigilantes públicos.